Foto: Guerrero
Arrancar un punto en la pista de La Salobreja siempre es complicado, pero en esta ocasión tal vez nos supo a poco, ya que nos quedamos con la miel en los labios, pues el botín pudo ser completo.
Creo que seguimos "regalando" puntos, y es que por culpa nuevamente de actitudes infantiles nos desconcentramos durante el juego, y eso para un equipo como el nuestro que eminentemente tiene vocación ofensiva puede llegar a ser muy peligroso.
Un encuentro en el que de nuevo se veía sobre la cancha que íbamos decididos a por los tres puntos, y prueba de ello son los dos primeros goles, sin olvidarnos de la multitud de ocasiones que desaprovechamos.
Con los primeros goles del Atlético Jaén, se empezó a crear el peor de los males que puede padecer un equipo, que no es otro que el buscar culpables, tanto en compañeros como en los árbitros, y raiz de todo esto encajamos otros dos goles antes de llegar al descanso, y de nuevo fruto de la desesperación.
Del tiempo de descanso hay que sacar conclusiones que los jugadores siempre tienen que tener en cuenta en su vida: en primer lugar, cuando alguien vaya a hacer o decir algo, debe pasarlo a pasivo, y si al jugador en cuestión no le gustaría que se lo hicieran o dijeran a él, está claro que tampoco puede hacerlo o decirlo. Otra cuestión importante es que hay que estar a las duras y a las maduras al pie del cañón, y no dejarse llevar por las circunstancias del momento para abandonar la nave. Por último, y quizás la más importante de las conclusiones, es saber que la fé en nuestras posibilidades debe prevalecer siempre sobre el abatimiento, y nunca debemos de bajar los brazos, sino todo lo contrario, pelear contra viento y marea frente a todas las adversidades que se nos presenten, y aunque a veces el resultado no será el que hemos buscado y deseado, si que podremos ir con la cabeza muy alta y la conciencia tranquila de haber puesto todo de nuestra parte para alcanzar la victoria.
Dicen que detrás de la tempestad viene la calma, y esto es lo que sucedió en la segunda mitad, donde pudimos disfrutar de un auténtico recital de juego y de entrega de nuestros jugadores, que esta vez sí que creyeron en sus posibilidades, y demostraron el por qué de estar en la zona alta de la clasificación, a pesar de tener que soportar las tropelías de quien debe garantizar la justicia deportiva y la imparcialidad en sus decisiones, y que de nuevo brilló por su ausencia, aunque esto no justifique el resultado.
Se llegó al final del encuentro con empate en el electrónico, y tras disputar más de ocho minutos con la sombra del doble penalty planeando sobre nuestra portería, y con el sin sabor de haber dejado escapar en los últimos segundos hasta dos ocasiones de gol.
Es importante que sigamos aprendiendo de nuestros errores para ir mejorando, y sobre todo basar nuestro triunfo en la humildad, y es que todos tenemos mucho que aprender y nadie debe sentirse por encima de ningún compañero.
Ahora tenemos que pensar ya en el próximo partido frente al Jaén F.S., una nueva prueba de fuego donde debemos mantener nuestro espíritu de equipo, e intentar seguir siendo un conjunto demoledor de cara al marco contrario, respetando al rival pero no más que a los demás conjuntos que ya han visitado el Lázaro Fernández esta temporada, a pesar de tratarse del líder actual del grupo, y es que sigo pensando que nosotros seremos los que ocuparemos esa primera plaza al final de la temporada, aunque eso sí, si vamos asimilando las conclusiones que sacamos tras las disputas de los partidos, y seguimos trabajando día a día con el máximo de ilusión.

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